Del Tilt al Byte, Videojocs: una exposición de la que los niños no querrán irse

Del Tilt al Byte_Conlosnanos

Del Tilt al Byte, Videojocs (hasta el 26 de febrero) en el MuVIM

Sin ser un amante de los videojuegos, uno puede disfrutar –y mucho- de la exposición Del Tilt al Byte, Videojocs del MuVIM (Museu Valencià de la Il.lustració i la Modernitat). Os lo dice una ignorante del mundo de las videoconsolas y de los juegos en red que acudió a esta muestra más por amor filial que por convicción. Pero, como podéis comprobar, hablo en pasado. Después de recorrer las tres salas de que está compuesta esta exposición y echarle un vistazo a su folleto informativo, mi percepción acerca de comecocosy Tetris no es la misma. Sigue leyendo

Ensalada de mango y langostinos rebozados con quicos: un plato especialmente pensado para los niños

Ensalada de mango y langostinos_Conlosnanos

Decir que a los niños no les gusta la verdura o la fruta sería falso. Yo he visto a más de uno abalanzarse sobre un plato de tomates cherries y devorarlos como si de caramelos se tratara. O preferir una zanahoria, un plátano o una manzana a una galleta de chocolate. Pero este no es el caso de mi hijo. Para él, la fruta y las hortalizas crudas son un mal innecesario. No le gustan los tomates, los pepinos o el pimiento. Detesta los kiwis y las naranjas. Tampoco es amigo de otros alimentos como las gambas, los langostinos o las cigalas. De ahí que cada día invente nuevas formas de ampliar su registro alimentario y adopte las frutas y las verduras como un elemento más de su dieta. No se trata de camuflarlos, pero sí de presentarlos de manera diferente, original. Que vea que la lechuga puede ir aderezada con ingredientes diferentes al aceite o al vinagre y que la fruta es algo más que un postre.

Y pensando-pensando llegué a este plato: Ensalada de mango y langostinos rebozados con quicos. Sigue leyendo

La Casa Parapasárselopipa: un café child friendly en Patraix

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La Casa Parapasárselopipa – C/ Convento Jesús, 11 (Valencia)

El barrio de Patraix no tiene nada que ver con otras zonas de Valencia. Ni es tan cultural como El Carmen ni tan moderno como Russafa ni tan alternativo como Benimaclet o el Cabanyal. No cuenta con bares o pubs de moda. Tampoco con restaurantes de prestigio. Y mucho menos con galerías de arte o librerías –El Cresol es quizá la única excepción- que nos hagan pensar que allí existe el más mínimo interés por la cultura.

Podría pasar por un barrio del montón si no fuese porque sus habitantes, en su mayoría vecinos de toda la vida, se implican en el día a día de Patraix. Sigue leyendo